Vicente Fernández, rey de la ranchera de México, y la historia de la canción que siempre cantaba en sus conciertos: “Lástima que seas ajena”


Vicente Fernández construyó durante décadas un repertorio marcado por rancheras sobre amores difíciles, despedidas y desengaños. Entre esas canciones hubo una que el propio cantante reconoció como su favorita para interpretar en vivo.
La confesión apareció durante una entrevista con la periodista Adela Micha. Allí, el “Charro de Huentitán” explicó cuál era la canción de Vicente Fernández que más disfrutaba cantar frente al público.
Vicente Fernández, rey de la ranchera mexicana, y la canción de un amor no correspondido que siempre cantaba
La canción era “Lástima que seas ajena”. Vicente Fernández contó a Adela Micha que era la pieza que más le gustaba interpretar durante sus conciertos, pese a haber grabado cientos de temas.
La composición pertenece a Jorge Massías, autor mexicano que escribió canciones para Fernández y otros intérpretes. La letra se mueve dentro de uno de los territorios clásicos de la ranchera: querer a alguien cuando ya es demasiado tarde.
El protagonista sabe que la mujer que ama está con otra persona. No aparece una conquista posible ni una reconciliación, sino la certeza de que ese vínculo no podrá concretarse.
Ese conflicto le da sentido al título: Lástima que seas ajena” resume el dolor de desear a una persona que ya construyó su vida junto a alguien más.
Fernández convirtió ese tipo de historias en una de sus marcas interpretativas. Sus canciones podían hablar de orgullo, abandono o celos, pero la voz llevaba siempre el relato al centro de la escena.
De qué habla “Lástima que seas ajena” y por qué encajaba con su repertorio
La canción está construida alrededor de un amor no correspondido. El hombre reconoce que siente algo profundo, pero también entiende que no puede cambiar la situación de la mujer que desea.
Esa imposibilidad atraviesa toda la pieza. El dolor aparece porque la persona amada está fuera de alcance y el protagonista debe asumirlo.
La frustración y la resignación avanzan juntas. Esa combinación aparece con frecuencia en la canción ranchera, donde las historias amorosas suelen narrarse desde la pérdida, el orgullo herido y las despedidas.
En el caso de Vicente Fernández, ese registro encontraba una voz especialmente identificable. Su manera de sostener frases, aumentar la intensidad y después volver a un tono más contenido hizo que numerosas canciones sentimentales quedaran asociadas a su estilo.
Por eso “Lástima que seas ajena” no funcionaba como una pieza aislada. Compartía clima con muchas de las historias que interpretó durante años frente a públicos que ya reconocían esa forma de cantar.
Vicente Fernández quedó identificado con la música ranchera y el regional mexicano. Su imagen de charro, el acompañamiento de mariachi y las letras de desamor formaron una combinación reconocible dentro y fuera de México.
A lo largo de su carrera grabó cientos de canciones, muchas centradas en relaciones rotas, amores imposibles y hombres que intentan sostener el orgullo después de una pérdida. Ese repertorio explica por qué la canción favorita de Vicente Fernández podía ser una pieza de conflicto sentimental directo. La fuerza estaba en una situación sencilla y reconocible para buena parte de su público.
En vivo, Fernández construyó además una relación particular con esas letras. No las interpretaba como piezas neutras, sino como relatos donde cada cambio de intensidad formaba parte de la historia.
Fuente: www.clarin.com



